Desarrollo Personal

Doy cuando yo elijo

Me resulta difícil explicarlo. No sé. Quizás sea mi forma de ver el mundo. Quizás sea la forma de ver el mundo que tiene el resto. Es a lo que estoy acostumbrado. Es lo que me gusta. A veces duele. A veces… a veces dudo de mí mismo, de si la gente se acerca para aprovecharse o porque realmente anhelan mi compañía. Y es que… no me importa despojarme de ciertas cosas por dárselas al resto. No es algo que me preocupe. No ocupa mi mente. Es más, ver que he ayudado a alguien. Esa sonrisa tras un pequeño acto… Ver que están un poco mejor que al principio… Eso. Eso hace que mi corazón lata. Y es que, al final, doy cuando yo elijo.

La gente no lo entiende. Es un instinto que sale desde lo más profundo de mi ser. Me gusta dar. Pero, hay algo que entienden aún menos. Es una elección. No una obligación. Es algo que hago porque YO quiero hacerlo. Doy cuando yo elijo y a quien yo elijo.

Me ha costado muchos años de esfuerzo, golpes y frustración lograr establecer los límites. Lograr transformar mi forma de ver el mundo. Ser capaz de decir NO de vez en cuando. Siempre dispuesto a dar, dar, dar y nunca recibir. ¿Cómo puedes dar cuando te sientes vacío? Hubo una época en la que lo único que hacía era mirar lo que los otros necesitaban y, simplemente, aun siendo consciente de lo que yo necesitaba, me ponía en último lugar. Sí. También hay que darse a uno mismo. Se trata de lograr un equilibrio. De conocernos y de establecer límites que nos ayuden a no desgastarnos.

Doy cuando yo elijo
Doy cuando yo elijo

Si soy sincero… esta forma de vida, este ser que soy yo no lo cambiaría por nada del mundo. Sin embargo, reconozco, que debería ser más valiente. De vencer ese miedo que tengo. Porque, sí, esta forma que tengo de relacionarme con el resto también ha hecho que mucha gente se aproveche de mí. Me drene por completo hasta sumirme , por elección propia al no decir NO, en una profunda oscuridad hasta sentirme vacío de cualquier emoción o sentimiento.

Y es el miedo a no querer cometer ese error de nuevo. El miedo a volver a caer en esa profunda oscuridad. A sentirme vacío, lo que hace que no me relacione con el resto. Lo que me condena a esta vida de soledad.

Siempre que alguien necesita ayuda, que quiere ser escuchado, que necesite apoyo, es ahí donde me veréis. Sé que cuento con grandes conocidos pero… El mido, el miedo ha formado una enorme coraza a mi alrededor que impide que alguien se acerque demasiado como para volver a dañarme.

Sin embargo… la gran pregunta viene: ¿El miedo me está protegiendo? o, por el contrario ¿tengo tanto miedo que me hago daño?

Como dije al principio, he logrado que mi forma de vida sea una elección: Doy cuando yo elijo y a quien yo elijo. Ha sido un paso de gigante poder hacer eso. Ahora toca el siguiente reto. Toca ser valiente.

Gracias.

Las personas avanzamos y olvidamos nuestra historia. Es increíble la cantidad de problemas que nos ahorraríamos si mirásemos atrás y aprendiéramos de nuestros ancestros. En este espacio mezclaremos el folclore y la sabiduría ancestral con las técnicas y términos modernos con el fin de hacernos más conscientes de nuestro momento presente y de conocernos un poco más a nosotros mismos. Gracias.

2 Comments

  • Anónimo

    Me encanta esta historia y me veo tan reflejado en ella que me atrevo a decir que has descrito mi forma de ser y una parte importante de como funcionó a la hora de relacionarme con otroas. Cierto es que me he llevado mucho palos , pero jamás he tenido que avergonzarse de mi actitud .
    Gracias : )

  • Isabel Alcántara

    Cuando un@ elige es xk pone el poder en sí mismo, no se lo da a los demas. Si te haces responsable de tu vida, de tus desiciones y elecciones eres valiente y entonces no sientes miedo porque el poder esta dentro de ti y no fuera.
    Como siempre genial reflexión, no dejes de publicar, me encantan.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: