Fábulas

El halcón y el sauce

La velocidad, eso era lo que más le gustaba. Esa caída en picado a 300 km/h. Su vista parecía agudizarse. Veía clara a su presa. Ja, ni siquiera sabía que era una presa. Era una pena que aquella sensación solo durase unos segundos. Quería más. Simplemente, quería más de aquello. Aunque… también quería comer y, para ello, era más cómodo posarse. Detenerse, solo unos instantes. Después, volvería a la acción. Quizás, podría socializar un poco mientras comía, siempre estaba solo así que algo de compañía le iría bien y, el halcón, sabía el lugar indicado para hacerlo: el sauce.

El hermoso sauce. Aquel árbol podría quitarle el aliento a cualquiera. Se imponía ante el paso de cualquier criatura. Abrazaba y acariciaba a sus hermanos con sus ramas, incluso a los que no eran de su condición. Sus hojas, mecidas por el viento, parecían acariciar a cualquier ser que pasara bajo ellas, era su forma de reconfortarlas. De hacerlas sentir parte de aquel bosque.

El halcón y el sauce

El halcón se posó en una de las largas ramas del sauce. Sí, aquel era un buen lugar para comer algo rápido, emprender el vuelo y volver a la acción. Le parecía extraño como se sentía acompañado por aquel árbol. Aunque, en gran medida, también se sentía triste por él. Siempre quieto, anclado a la tierra. No hacía nada, no podía moverse, no podía volar. ¿Qué clase de vida era aquella?

Sin saber muy bien porqué, cuando se alimentaba, trataba de ir a aquel lugar. Comía algo rápido y le contaba historias a aquel majestuoso árbol. Historias de lo que había visto y vivido. De su rápido descenso hasta atrapar a su presa. De todo aquello de lo que era testigo. Sentía que así, de alguna manera, compartía algo con aquel árbol, que lo ayudaba en aquella terrible vida que tenía.

No obstante, ese día había estado más absorto en sus pensamientos (y en el roedor que tenía entre sus garras) que en cualquier otra cosa. Tenía que hacerlo rápido antes de que nadie se la robara. Además, había que volver a la acción. Ya había perdido demasiado tiempo en ir hasta allí.

El halcón se sorprendió al escuchar una voz traída por el viento. Era casi como un susurro. Como si alguien pensara en voz alta, era prácticamente inaudible pero estaba ahí. El halcón sabía que lo había oído.

El viento sopló de nuevo. – Es una lástima.- ¿Qué era una lástima? Se preguntaba el halcón. Quería descubrir más. Quería saber más pero… había terminado la comida y era el momento de pasar a la acción. Así que el halcón emprendió el vuelo y se alejó del maravilloso sauce.

Si tan solo hubiera esperado un poco más se habría percatado de que no era el viento el que hablaba. Era el sauce que tanto admiraba y acompañaba. El sauce que sentía lástima por él. Por ello siempre trataba de reconfortarle. Aquella vida que llevaba… siempre con prisas, ni un solo minuto de descanso, de paz. Siempre con cosas que hacer ¿Cuándo disfrutaba aquel animalillo? ¿Se daría el lujo de sentir el sol en su plumaje? ¿Saboreaba la comida al engullirla de aquella manera? El sauce creía que no. Sus historias, eran intrigantes pero él, con su quietud, había aprendido a conocer sus alrededores, tenía lazos fuertes con aquel hermoso lugar y había sido testigo de las cosas más increíbles e inspiradoras (al igual que terroríficas, aunque eso hay en todas partes). Solo había que ser pacientes, observar, escuchar y… respirar. No hacía falta mucho más.

La driade, apareció y sonrió. – El halcón y el sauce… Es normal que sintáis lástima el uno por el otro – dijo – Ambos pensáis que vuestra forma de vivir es la correcta. Sin embargo, hermanos, debo deciros que el exceso es negativo en todos los sentidos. La acción y la inacción; la paciencia y la impaciencia; la pasividad y la actividad. De todo, hace falta un equilibrio. No se trata de subir al árbol a por la manzana o de dejar que esta caiga en el cesto. Se trata de dejar caer la manzana y agacharse a por ella.-

Gracias.

Las personas avanzamos y olvidamos nuestra historia. Es increíble la cantidad de problemas que nos ahorraríamos si mirásemos atrás y aprendiéramos de nuestros ancestros. En este espacio mezclaremos el folclore y la sabiduría ancestral con las técnicas y términos modernos con el fin de hacernos más conscientes de nuestro momento presente y de conocernos un poco más a nosotros mismos. Gracias.

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