Fábulas

La Mariquita

Simplemente, detente a disfrutar – La Mariquita

El significado de la mariquita

La mariquita (también conocida como catarina o vaquita de San Antonio)  es un pequeño insecto de la familia de los escarabajos que tiene una característica muy particular: No importa el lugar del mundo en el que se encuentre, siempre es capaz de dibujar una sonrisa en nuestros labios. Es curioso como es capaz de inspirar y maravillar al ser humano en distintos puntos del globo. Tanto es así que hasta le han dedicado una serie cuya protagonista es conocida por el nombre de “ladybug” (mariquita en inglés).

La mariquita ha estado asociada a la buena suerte y las nuevas oportunidades, siempre que seamos lo suficientemente pacientes como para esperar

Tradicionalmente, la mariquita ha estado asociada a la buena suerte y las nuevas oportunidades, siempre que seamos lo suficientemente pacientes como para esperar a que las condiciones sean las idóneas para que obre su magia. Cuando te encuentras o sueñas con este insecto, te pide que tengas fé, que seas paciente. Indica que vas por el buen camino. Confía en que todo se resolverá como debe (no quiere decir que sea como tú quieres) y ten la mente y el corazón dispuestos a nuevas posibilidades.

Fábula

Esta fábula está escrita en honor a la hermosa mariquita. Espero que os guste.

Hace mucho tiempo, antes de que el tiempo fuera tiempo y el mundo fuese el lugar que conocemos hoy en día, existía un gran pueblo que se encontraba allí donde el Sol y la Luna alumbraban. Un mismo pueblo repartido en diferentes tribus, con sus propias costumbres, su forma de entender y relacionarse con el entorno en el que vivían. Con sus rivalidades y alianzas pero conscientes de pertenecer todos a un mismo y común origen.

Muchas son las historias que este pueblo oculta pero en el día de hoy solo nos centraremos en una de ellas: La historia de Kuna.

Kuna era una joven de piel y cabellos negros como el ébano, con una sonrisa capaz de iluminar una noche sin luna. Los colores rojos y naranjas eran los que siempre portaba. Adoraba decorar su cuerpo con los colores del fuego. Le recordaba lo importante que era el sentirse poderosa como ese elemento pero al mismo tiempo que debía ser humilde y respetar a su entorno o lo acabaría destruyendo como una llama descontrolada. A veces solo se trataba de ser paciente, al menos, eso le decían los ancianos de la tribu.

Ríos
Escocia

– Kuna ¿me lo podrías explicar otra vez – La muchacha miró hacia abajo y se encontró una mirada inquisitiva color ámbar. El pequeño Lein con sus preguntas. Kuna dibujó una sonrisa en su faz. Era la quinta vez que le explicaba a aquel niño la importancia de tener cuidado al jugar cerca del río, especialmente en días como aquel en el que las aguas parecía más turbulentas que nunca. Lein tenía una teoría, aunque para él era más una realidad, y es que él era el mejor nadador del mundo y el agua jamás podría derrotarlo. La confianza de ser un niño, Kuna debía reconocer que lo envidiaba. Él aun tenía ese sentimiento de ser capaz de lograr todo y ella… bueno ahora mismo ella se sentía más como la corriente caótica que fluía por el río.

– Lein, el río es un lugar precioso y sé que quieres nadar en él, pero la corriente hoy es demasiado fuerte. Hay que aprender a respetar a la naturaleza. Hoy el río es peligroso, no quiere ser molestado. Hay que honrar los deseos de los espíritus que en él moran.

– Pero… – El niño miró al río. Sí que su estruendo sonaba más alto que de costumbre. Posó su mirada en Kuna y luego en el río de nuevo. – ¿De verdad que el río  no me va a dejar bañarme?

Kuna suspiró – No, Lein. Hoy el río necesita soledad para calmar sus aguas. – al decir esas palabras la muchacha sonrió,  el río no era el único que la necesitaba.

– En realidad tampoco quería bañarme hoy – espetó Lein y salió corriendo en la dirección opuesta.

La joven lo vio esfumarse entre los árboles en dirección hacia la tribu. La frustración crecía en su interior. Había perdido demasiado tiempo con Lein. Le encantaban los niños y, normalmente, se habría reído de lo que acababa de ocurrir pero hoy… Hoy parecía que todo iba en su contra.

Kuna necesitaba llegar a casa. La preocupación dibujada en su rostro. Odiaba ver como su vida se había vuelto tan caótica. ¿No podían respetar sus descansos? Estaba a punto de llegar un gran cambio. Necesitaba seguir haciendo solo así arreglaría el caos en el que se encontraba. Necesitaba… Ni siquiera sabía lo que necesitaba. Últimamente las decisiones que tomaba solo la llevaban a más caos y nuevas decisiones y el círculo volvía a empezar. No se lo había dicho a nadie y procuraba no mostrarlo pero…  estaba al borde de la desesperación.

cuando la mariquita aparece en tus sueños

Llegó a su cabaña con un torbellino en su mente, todas las posibilidades presentándose a la vez. Era como si hasta su respiración se hubiera acelerado. ¿Qué debía hacer? ¿Era eso lo que quería? ¿Qué iba a pasar? ¿Era lo correcto? Necesitaba entrar YA a su hogar. No sabía qué hacer, la ansiedad iba a devorarla. Tenía ganas de gritar, de llorar, de patalear ¿es esto lo que tenía que hacer? ¿no debería estar emocionada en vez de asustada? Sus pensamientos iban demasiado rápido, no podía acallar su mente y, entonces, la vio. La mariquita. Era tan bonita. Aquellos colores brillantes, esos lunares negros. Por un segundo, todo paró. Su mente se acalló y solo fue capaz de centrarse en aquel hermoso ser que había decidido posarse en su puerta.

La ansiedad se fue. El miedo se fue. La mente se detuvo. Kuna, al fin, había respirado, sonreía. Acercó su mano al hermoso insecto y este decidió posarse en su palma.

– Gracias – dijo Kuna. – Te necesitaba a mi lado.

Explicación.

Kuna era una joven muy impulsiva. Quizás… quizás esa no es la palabra. Quizás la mejor forma de definirla es decir que era impaciente. Impaciente consigo misma, con sus deseos, sus objetivos, sus miedos. No me malinterpretéis, si se trataba del resto, ella esperaba y entendía lo que hiciera falta, con ellos si tenía paciencia. Empatía, en realidad. Pero, cuando le tocaba tratarse y relacionarse consigo misma, esa paciencia y empatía que le caracterizaban desaparecían. Cuando no era “perfecta”, cuando deseaba algo, aun sabiendo que estaba en el camino para lograrlo, se desesperaba. No lograba entenderse a sí misma. Y, cuando algo comenzaba a perturbarla, entraba en caos. El caos más absoluto que jamás podrías imaginar. Solo se dedicaba a tomar decisiones, a actuar rápido, sin detenerse, sin sentir y ya sabemos cómo suelen terminar estas decisiones: Más Caos, más confusión.

significado de la mariquita

Kuna tenía la habilidad de estar presente, de sentirse,… de amarse. Todo esto se bloqueaba cuando el caos reinaba en su vida. Se sentía fuera de control. No se dejaba fluir. No respiraba.

Y fue en uno de estos momentos cuando la vio. La mariquita. Justo antes de entrar en su hogar. Al fijarse en ella se había detenido. No quería matarla por eso se había parado e, inconscientemente, había respirado.

Dicen, y Kuna creía en ello, que las mariquitas son sinónimo de buen augurio. Que nos recuerdan nuestras posibilidades y oportunidades. Nos hablan de un amor a nuestra propia vida. De nuestro desarrollo interno. Pero, para todo esto, necesitamos dejar de actuar y reaccionar. Necesitamos detenernos. Pararnos y respirar. Estamos en el buen camino. Eso nos indica la mariquita. El caos que el que vivimos no es más que la representación de nuestros miedos e inseguridades. Al detenernos nos recordamos a nosotros mismos que de las equivocaciones se aprenden, que el perdón (y el perdonarnos) es una forma de amor. Que somos amor.

Detenernos, a pesar de lo que dicen, no es algo negativo. Da igual como el resto lo vea. Sí, puede ser que no les guste pero… Es momento de sentir. Es momento de pararse y respirar, de escuchar. Solo así nos conoceremos plenamente. Solo así descubriremos lo que queremos alcanzar y solo así encontraremos la forma de disfrutar el camino que nos lleva hasta nuestras metas y sueños.

 Moraleja

En ocasiones la mente parece querer ir más rápido de lo que debería. Nos acribilla con miedos y dudas… Solo necesitamos un momento de quietud para darnos cuenta de que no sirven de nada. Respira y confía en tu poder personal y en tus propias habilidades. Eres suficiente. Verás como hallarás la solución de lo que buscas.

Gracias por detenerte a leer estas palabras. Has caso a lo que la mariquita te cuenta: para, respira, confía y… disfruta, estás en el buen camino.

Las personas avanzamos y olvidamos nuestra historia. Es increíble la cantidad de problemas que nos ahorraríamos si mirásemos atrás y aprendiéramos de nuestros ancestros. En este espacio mezclaremos el folclore y la sabiduría ancestral con las técnicas y términos modernos con el fin de hacernos más conscientes de nuestro momento presente y de conocernos un poco más a nosotros mismos. Gracias.

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